LA PRIMERA RESIDENCIA DE ITINERA

 

Hola amigos de Itínera Teatro, después de haberles contado cómo ha sido construido este proyecto de Residencias Artísticas, queremos contarles sobre la Primera Residencia Artística que hemos realizado allí.  ¡Si! es un lugar inspirador, pero necesita la presencia de artistas y creadores para encontrar su significado.

 

Un poco de poesía para empezar. El lugar tiene todo lo que necesita el arte: mar, aire y silencio. El viento sutil refresca sin mover las hojas, el mar puede ser una sábana recién puesta o un dragón que se da vuelta gritando el nombre de todas sus guerras. El silencio es una flor violeta con pétalos hechos con el canto de las cigarras. En el piso hay un diseño de  triángulos, cuadrados, un semicírculo rodeado de rayos solares y una gama de colores que bajo el techo de palma crean el ambiente más propicio para dejar volar la imaginación y encender el fuego del arte.

 

En este entorno, Julia y Manuel, fundadores de Itinera, realizaron  la primera Residencia Artística durante junio de 2020. Inauguraron este lugar con varias sesiones de entrenamiento y exploración física y vocal. Hicieron preguntas, inventaron secuencias, cantaron y gritaron en dirección al océano.

 

 

 

 

Esta residencia artística tuvo dos objetivos principales, el primero de ellos, dar espacio al embrión de una nueva obra de teatro y performance de la compañía y el segundo, de esbozar los propósitos de este lugar como espacio creativo para artistas. Era indispensable probar. Surgieron muchas ideas y muchos detalles que iremos contando en nuestras próximas publicaciones, gracias por seguirnos y acompañarnos.

THE FIRST RESIDENCY OF ITINERA

 

Hi friends of Itínera Theater! After telling you how we built this project of Artistic Residencies, we would like to tell you more about the first Artistic Residency that we’ve realized there because: yes! It’s an inspiring place, but it needs the presence of the artists and the creators to find its meaning.

 

 

 

A little bit of poetry to start: the place has everything that art needs: the sea, the air and the silence. The subtle wind refreshes without even moving the leaves of the trees and takes the sea in its hands and destroys it on the rocks. The sea can be a freshly laid sheet or a dragon that rolls over screaming the name of all its wars. The silence is a purple flower with petals made with the cicadas song. The air is a mixture that tangles in the birds’ wings.

 

In this environment, Julia and Manuel, Itinera’s founders, carried out the first Artistic Residence during June 2020. They inaugurated this place with several training sessions and physical and vocal explorations. They asked questions, invented physical sequences, sang and shouted in the direction of the ocean.

 

 

 

 

This artistic residency had two main objectives: the first one, to give space to the embryo of a new theater performance of the Company and the second, to outline the purposes of this place as a creative space for artists. It was essential to try. In the next publications we will tell you many ideas and many details about our new work. Thank you for following and joining us.

TOP SECRET PROJECT

¿Recuerdan el dibujo que queda en la manzana cuando se le da el primer mordisco? Pues bien, es justo ese bocado de tierra que el mar se ha devorado al que se le llama Playa La Boquilla. Para llegar hay que salir de las ciudades, las autopistas, los pueblos y luego, ponerse de cara a la montaña. De repente, desde los espacios que se abren gracias a las curvas del camino sentimos que de vez en cuando la playa nos espía. En el último impulso de una empinada de piedras redondas, por entre las ramas de árboles bajos y delgados, se ve el mar, las rocas y una luna creciente acostada sobre el mar: es la playa diminuta.

A dos minutos de la playa, y hace 3 años, como un batallón de hormigas que trastean hojas en la madrugada, en medio de ese silencio y esa lejanía, Itínera comenzó, de nuevo, a mover llantas y llantas; las trajo desde todos los lugares donde fue posible traerlas; con ellas elevó un muro de contención de 50 metros de largo y  6  metros en su punto más alto. Era necesario hacer un muro porque el terreno es muy inclinado. Entre las negociaciones con la Agencia de Arroyo Cruz y las necesidades del terreno, se decidió que había que abrir un par de metros el camino, casi en línea recta, lo que causó que se cortara un pedazo de la montaña, haciendo obligatorio la construcción del imponente muro.

Hace dos años, en cabeza de Julia y Stephan, se contrataron trabajadores de la zona y se continuaron las terrazas suficientes para poder construir, iniciadas el año anterior. Luego se construyó una palapa volada, de dos pisos, de 12 metros de largo y 6 metros de ancho. Se colaron castillos que  alcanzan los 9 metros de alto y casi 30 centímetros de radio. Así, entre los árboles, buscando en la altura la vista del mar, se elevaron los dos pisos principales de la Residencia Artística. El primer piso, diseñado para la cocina y el segundo para darle al cuerpo, al movimiento y al teatro un espacio de creación y exploración.

TOP SECRET PROJECT

 

 

¿Do you remember the shape that remains on the apple when you take the first bite? Well, it is just that piece of land that the sea has devoured and that is called PLAYA LA BOQUILLA. To get there, you have to leave the cities, the highways, the towns, and then face the mountains. Suddenly, from the spaces that open up in the curves of the road, you feel that the beach spies on you. In the last impulse of a steep slope of round stones, through the branches of low and thin trees, you can see the sea, the rocks and a crescent moon: it’s this tiny beach.

 

Working like an ants battalion, moving leaves at dawn, into the silence and distance, three years ago Itínera began to move tires; we brought them from all the places where it was possible to bring them; and with them, we raised a retaining wall 50 meters long and 6 meters high at its highest point. It was necessary to make a wall because the land is very steep. After some negotiations with  Arroyo Cruz Agency, it was decided that the road had to be opened a couple of meters in a straight line, which caused the fact that we had to cut a piece of the mountain. The construction wall was indispensable.

Two years ago with Julia and Stephan hired workers from the area and with them they prepared the terrace. Then, two floors were built, 12-meter long and 6-meter width with a traditional Palm roof. The columns reach 9 meters high and almost 30 centimetres in its radius. Thus, between the trees, looking up at the sea view, the two main floors of the Artistic Residence were done. The first floor, designed for the kitchen and the second to give the body, movement and theatre, a place for creation and exploration.

TOP SECRET PROJECT

 

 

El Arte es un encuentro con lo desconocido, pero ¿qué se necesita para que el encuentro surja?

 

Un niño está corriendo sobre la playa y de repente encuentra un curioso objeto asomado entre la arena. Lo toma entre sus manos y detiene su marcha, quizá sólo sea una piedra o una concha. Sin embargo, es suficiente para que su mente viaje por las formas misteriosas del objeto. En esos segundos infinitos su imaginación florece y se hace más extensa que el mar.

 

 

 

 

 

¿Qué necesita un niño para crear? ¿Qué necesita un artista para jugar? ¿Tiempo? ¿Espacio? ¿Recursos? Eso fue lo que una vez, todo lo que Itínera se preguntó hace años y fue a partir de eso que surgió este proyecto.

 

 

 

Imaginen un lugar escondido entre rocas altas y marcadas por el diario y antiguo transcurrir de las olas. Las marcas de la espuma hacen de éstas piedras bocetos paleolíticos y huellas de la cambiante permanencia del agua. Muy cerca de allí, Itínera eleva un Espacio para la Creatividad, el Arte y el Intercambio. Síguenos para saber más!

TOP SECRET PROJECT

 

 

Art is an encounter with the unknown,  but what do we need to help the encounter flourish?

 

A boy is running on the beach and suddenly finds a curious object peeking out from the sand. He takes it in his hands and stops walking, Perhaps, it is only a stone or a shell. However, it is enough for his mind to travel through the mysteries of the object forms. During one infinite second, his imagination travels and becomes more extensive than the sea.

 

 

 

 

What does a child need in order to create? What does an artist need in order to play? Time? Space? Resources? This was the question that Itinera was wondering and it was from this question that this project emerged.

 

 

 

 

Imagine a place hidden among high rocks, marked by the daily and ancient waves movement.  The foam’s marks became paleolithic stones, sketches and traces of the changing water’s permanence. There, Itínera creates a Space for Creativity, Art and Exchange. Follow us to know more about it!

¡CONOCE A NUESTROS VOLUNTARIOS!

 

 

 

Dentro de todas las maneras de habitar, hay una en especial que busca ayudar, crecer y nutrir el mundo: el voluntariado. Personas que su propósito inicial es que el otro avance, se sienta bien, encuentre alegría o tranquilidad, y que nos enseñan cuánto importante es preservar el objetivo en común. Personas que viajan para conocer y aprender, pero sobretodo para colaborar.

 

 

 

 

Este año, tuvimos la suerte de recibir voluntarios que se unieron a nuestra causa, a cambio de la posibilidad de compartir y que sin ellos hubiera sido imposible hacer lo que hicimos. Nos ayudaron a construir, a buscar llantas, a armar, a pintar, a cavar. Nos ayudaron a sembrar, a mover tierra. Nos acompañaron en los momentos de mayor incertidumbre. Con ellos y ellas jugamos ajedrez, cantamos, cocinamos juntos, hicimos caminatas en la playa y en el bosque.  Nos compartieron sus dudas y sus conocimientos.

 

 

A todos ellos queremos extender nuestro más sincero agradecimiento. Alan, Rodrigo, Luis, Jonathan, con su actitud y su espíritu dieron a este lugar la energía mexicana que necesitaba.  A Fanny, (Hungría) Lea (Canada), Nicolás (Francia), Timothy (Francia), Ana (Cuba), Santos (New Zeland), que nos encontramos por azar y escogieron quedarse y acompañarnos. A todos ellos y ellas… Gracias, siempre bienvenidos.

Pero un momento!!! Antes de concluir queremos hacer un agradecimiento especial a Romain, el mago, el músico, el carpintero, el chef, el voluntario y el amigo. Con su gran sentido del humor, su imaginación y su practicidad nos ayudó muchísimo. Con él estudiamos el diseño del baño, cavamos el gran hoyo del baño seco y reconstruimos la cocina. Él iluminó la Minka y con él elevamos el techo hasta su sitio. Probamos sus platos franceses, hicimos música, jugamos cartas y nos reímos hasta que se acabó el mezcal. Romain fue el hombre del ajedrez. Construyó uno, haciendo las fichas en barro y llevándolas al horno, una por una, talladas. Gracias por todo Romain!

MEET OUR VOLUNTEERS!

 

 

 

There are many ways of living, but there is one in particular that seeks to help, grow and nurture the world: volunteering. People, that have as initial purpose to helps other people feel good, find joy or tranquillity. They teach us how important it is to preserve a common goal. The travel to explore and learn, but above all to collaborate.

 

 

This year, we were lucky to receive volunteers who joined our cause, in exchange for the possibility of sharing. Without them, it would have been impossible to do what we did. They helped us to build, find tires, assemble, paint, dig. They helped us to sow, to move the dirt. They accompanied us in the greatest uncertain moments. We played chess with them, sang and cooked together; we walked on the beach and in the woods. They shared their doubts and their knowledge with us.

 

 

 

To all of them, we want to extend our sincere gratitude. Alan, Rodrigo, Luis, Jonathan, that with their attitude and spirit gave to this place the Mexican energy that needed. Fanny (Hungary), Lea (Canada), Nicolás (France), Timothy (France), Ana (Cuba), Santos (New Zealand), that we met by chance and that they chose to stay and join us. To ll of you…. Thank you, you will be always welcome.

But just a moment! Before concluding we want to make a special thanks to Romain; magician, musician, carpenter, chef, volunteer and friend. With his great sense of humor, his imagination and his practicality he helped us a lot. With him, we studied the dry bathroom design, we dug the big hole of the dry toilet and we rebuilt the kitchen. He illuminated the Minka and with him, we put in place the roof. We tried his French dishes, we played music, we played cards and we laughed until the mezcal ran out. Romain was the man of chess. He built one, making the tiles out of clay and taking them to the oven, one by one, carved. Thanks for everything Romain !

EL TECHO

 

 

 

 

Después de tener los troncos listos, tuvimos que afrontar nuestro verdadero fantasma: ¿Cómo demonios íbamos a subir los 13 troncos de 250 kilos y 7.5 metros de altura, sobre la cadena de cemento que quedó –  después de algunas negociaciones – en casi 3 metros de altura?

En primer lugar, los horcones de Palma Real, deberían sostenerse por sí mismos en el centro de la construcción. En las características del famoso Techo Recíproco, un travesaño apoya su punta sobre el anterior, siguiendo el círculo, cuando se llega al último, este se cruza por debajo del primero, sosteniéndolo, y por el milagro del peso y la gravedad se estabiliza de forma precisa creando unas circunstancias donde lógicamente, es imposible que caiga. En todo caso, siempre tuvimos algunas imágenes desastrológicas en nuestra mente, sobre posibles fatales errores, que pudieran desembocar en la nefasta caída de uno de esos maderos sobre alguno de nosotros. Era para hacerlo más dramático, haciendo uso de nuestra creatividad teatral. Tuvimos el alivio de que en la maqueta los palillos funcionaron, antes de que se los llevara el viento.

Así pues, empezamos por ubicarlos cada uno, lo más cerca posible al punto donde luego deberían ser puestos sobre la construcción. Rodeamos primero la zona de tierra que servía de apoyo, después con nuestras técnicas verdaderamente rústicas, los levantamos de una punta hasta recostarlos en la cadena de cemento. Lanzando la cuerda por encima de la cadena, con un trozo de valde cortado, logramos improvisar una modesta polea y cumplir el primer gran paso.

Recordando las técnicas egipcias, nos dimos cuenta que con cuerdas, troncos más pequeños para hacerlos rodar y mucha fuerza, sería posible llegar a buen puerto sin que nuestra espalda sintiera el tirón de una hernia. Además, existía la posibilidad de que los extraterrestres nos dieran una mano, según las hipótesis de nuestra vecina en nuestras caminatas nocturnas sobre la playa: allí sobre el horizonte, esas lucecitas que se encendían a lo lejos, eran por cierto, los extraterrestres. Sin embargo, nunca llegaron a darnos un empujón.

Después de un par de días de trabajo mancomunado conseguimos dejarlos listos para subir y ubicados según lo dictaba el know-how del techo recíproco. El punto más alto del techo sería 4, 50 metros, es decir, había que elevarlo 30 centímetros más arriba para que cuando bajara, quedara en la altura correcta. Previendo eso, Romain y Stephan construyeron un andamio de casi 5 metros de altura que para moverlo 10 centímetros requería de mínimo 4 personas.  Además, construimos una base solo para el primer tronco, de la misma altura que el andamio, colocando en la punta un gato hidráulico de botella encerrado en alambre, tablas y clavos que nos daba el margen necesario para poner el último tronco debajo del primero y después, en una maniobra arriesgada, bajar el gato, y desmontar la base. Así lo hicimos y… ¡Funcionó!

Además de nosotros vino Francesco el italiano, con sus panecillos de chocolate, Nicolás, el voluntario francés y Jonás, el alemán que, con su 4 x 4 y su polea eléctrica cayó como del cielo para enganchar, taladrar, halar, amarrar, ampliar el número de cuerdas y darnos la mano que los extraterrestres nunca nos ofrecieron. Con todas estas manos se creó la suficiente energía que concluyó con una comida de gorditas de coco, piña y queso, que preparó nuestro voluntario mexica, Jhonathan.

Este fue el último paso de esta estadía en Mazunte, lo que quedaba recoger nuestras cosas, empacar, limpiar, antes de que llegara la lluvia. Para proteger el techo, cubrimos cada tronco con plástico negro y cinta pegante. En nuestra próxima estadía esperamos continuar con nuestro proyecto de crear un techo verde sobre estos troncos de Palma Real. Pero ese será un nuevo capítulo. Gracias a todos los que nos ayudaron.

THE ROOF

 

 

 

 

After preparing the logs and get them ready, we had to face our true ghost: How the hell can we  put 13, 250-kilogram and 7.5-meter-high logs, on the cement chain that was – after some negotiations – almost 3 meters high?

First of all, the palm logs should stand on their own at the centre of the building. According to the famous Reciprocal Roof characteristics, a log would rests on the previous one, following the circle, and when the last one is reached, it would be put under the first one, supporting it. With a gravity miracle the circle would stabilizes itself,  creating some precise forces that would help in stay in place so that it would be impossible to fall down. All this was very charming but we had some disastrous images in our minds, about possible fatal errors, figuring how one of those log could fall on our heads. It was the result of our dramatic and theatrical imagination. We didn’t have reasons for this, because we made a model with chopsticks and it worked really well before that the wind blew them away.

Thus, we start by locating each log, as close as possible to the point where they should be placed on the cement chain. First, we surrounded the area of land that served as wall support, and with our truly rustic techniques, we lifted them from the peak and lay them on the chain. Launching the rope over it, with a piece of cut fence, we improvised a modest pulley and complete the first big step.

Remembering the Egyptian techniques, we realized all that with ropes, smaller logs to make them roll over and a lot of human strength. We wanted to achieve the unachievable without feeling our back destroyed by a hernia. Plus, there was the possibility that the aliens would give us a hand; according to our neighbor hypotheses during our night walks on the beach: there, on the horizon, those little lights that lit up in the distance, were, by the way, aliens. Just for the records, they never gave us  not even a single push.

A few days after the logs were located according to the know-how of the reciprocal roof in a good position. The highest ceiling point had to be 4,50 meters, it means we had to place it 30 centimetres higher, so that when it will be put down, it would remain at the correct height. Anticipating this, Romain and Stephan built a five meters high scaffold, that required 10 people in order to move it 10 centimetres. Besides, we built a base for the first log, the same height as the scaffolding. At the top, we placed a hydraulic bottle jack enclosed in wire, boards and nails that gave us the necessary margin to put the last log under the first one. Then, in a risky manoeuvre, we had to lower the jack, and remove the base. That’s how we did it and … It worked!

Besides the Itinera Team, there was Francesco, from Italy with his chocolate muffins, Nicolas, the French volunteer and Jonas, the German guy, who, with his 4×4 pick up with an electric pulley, fell from the sky to hook, drill, pull, tie, extend the ropes and gave us the help that aliens never offered us. With all these hands, we had all the energy that we needed and the day ended with a meal of coconuts, pineapple and cheese « gorditas », prepared by our Mexican volunteer Jonathan.

This was the last step of our work in Mazunte for this year. Later on we collected our things, packing, cleaning, before the rain season come. To protect the roof, we cover each log with black plastic and tape. In our next season, we hope to continue with our project in creating a green roof over these palm logs. But that will be a new chapter. Thanks to everyone who helped us.

CADENAS, ZAPATAS, CASTILLOS… QUE ES TODO ESO?

En esta ocasión nos gustaría empezar por el final. El día del colado es el día en que se prepara el concreto y con él se rellenan todas las estructuras. Es costumbre invitar a muchas personas, porque entre más manos, mejor. Al final de la jornada comimos carne en salsa roja que prepararon Marle y Julia; para terminar el día del cemento fue una buena decisión hacerlo con este plato delicioso de la tradición de Oaxaca.

 

Por otra parte, acabamos antes de lo pensado, habíamos hecho cuentas de que se iban a necesitar mínimo 12 horas para revolver y vaciar los 20 bultos de cemento, pero llegaron tantas manos de trabajadores de la zona, que con su experticia, al medio día el asunto era parte del pasado. El día anterior dejamos lista la grava y la arena para 5 bultos y a las 6 am del día siguiente estábamos ya rondando, preparando las palas y el agua en el tinaco.

 

Nicolás, Beto, Jonathan, Romain, Stephane, Manuel, David y tres albañiles más revolvimos, contamos las cubetas de grava o arena, humedecimos la mezcla, llenamos los valdes, movimos el andamio y, entre todos, atiborramos la estructura de varilla y molde de madera de la cadena hasta que sus 30 cms x 20 cms cúbicos quedaron todos rellenos y a nivel. Fue un círculo de casi 30 metros de largo. Marle y Julia, hicieron un gran trabajo trayendo de vez en cuando aguas de fruta para apaciguar la sed y el calor. Además, Julia y Kris realizaron también el registro visual del día, con la buena idea de que pasara a la posteridad.

 

 

Sin embargo, para llegar a ese día, hubo algunos pasos previos: primero construimos la estructura en varillas, doblando las varillas para elaborar los anillos; al mismo tiempo cavamos los hoyos de 1, 20 x 1,20 para colar las zapatas y elevar los cuatro castillos que hacen parte de fachada de la construcción. Los castillos fue lo primero que colamos para sobre ellos construir la estructura de varilla que fue amarrada en cada vértice con alambre terciado. Cuando esto estuvo listo se procedió a construir la cimbra: una asombrosa estructura de madera creada para sostener y servir de molde. Con tablas, travesaños, pedacería, clavos, tornillos, martillo y más alambre se montó un cajón en forma de anillo alrededor de todo el perímetro del círculo de llantas. Además, con el objetivo de generar, en el futuro, un sistema de recolección de aguas, era muy importante lograr que la cadena quedara inclinada en la parte de atrás de la construcción, así el agua lluvia caerá en un tanque de recolección que será construido, esperamos, algún día. Está inclinación se logró haciendo que esta sección de la cadena fuera 20 centímetros más baja que la parte delantera.

 

 

 

 

 

 

 

 

Para nuestra suerte, las restricciones del COVID – 19, posibilitaron que nuestras actividades individuales de Mayo y junio fueran aplazadas hasta fechas desconocidas y pudimos dar a todo este proceso el tiempo que necesitó. Sin eso, no hubiera sido posible llegar a este punto. Así pues, fue un proceso de tres semanas que concluyó con una modesta celebración escondida en medio de las contraindicaciones de la peste, en una tarde de sábado.

CONCRETE CHAIN, FOUNDATION SLAB, BUILDING CASTLES… WHAT’S ALL THIS?

In this occasion, we would like to start talking about the end: the day when the concrete was prepared and all the wood structures were filled with it. It is a mexican tradition to invite as many people as possible, because it means having more hands working. At the end of the day we ate meat in red sauce that was prepared by Marlene and Julia; it was a good decision to finish our day with this delicious dish from the Oaxacan tradition.

We finished earlier than we thought, we figured that make 20 cement packages of 50 kg each it would last at least 12 hours, but so many friends and workers from the area arrived, that with their expertise, at noon it was already done. The day before, we left the gravel and sand ready and at 6 am of the following day, we were already preparing the shovels and the water in order to start well the work.

 

 

Nicolás, Beto, Jonathan, Romain, Stephane, Manuel, David and three more masons, stirred, counted the buckets of gravel or sand, moistened the mixture, filled the vats, moved the scaffolding and filled the rod and wood mold structure until the chain of 30 x 20 cm was all filled of cement. It was a ring of almost 30 meters long. Marlene and Julia did a great job bringing us fruit waters to quench thirst and heat. In addition, Julia and Kris were in charge of videos and pictures.

 

 

 

However, before that last day, we took in consideration some previous steps: at first, we built the rod’s structure, bending the rods to make the rings; at the same time we dug the 1,20 x 1,20 mt. holes to strain the footings and we raised four cement castles that are part of the building’s facade. The castles were the first thing we sneaked in order to build the rod structure on it, with stranded wire. When this was ready, we proceeded to build an amazing prefab wooden arch structure as a mold for the concrete. With boards, crossbars, scraps, nails, screws, hammer, and more wire, a ring-shaped drawer was mounted around the entire perimeter of the circle. We are planning for the future a water collection system, so it was very important to ensure that the chain would be with a slope, to allow the rainwater to fall into the water tank. We achieved this by making the rear section of the chain 20 centimeters lower than the front.

 

 

 

 

 

 

 

 

Fortunately, the restrictions of COVID-19 were in our favor. All our May and June activities had to be postponed until unknown dates and we were able to give all the needed time to move forward with this project. Without that, it would not have been possible to get to this point. This concrete phase was a three-week process that ended with a modest and hidden celebration on a Saturday afternoon.

LOS HEROES DE LOS TRONCOS

Este es el relato de nuestro encuentro con los 13 troncos de palma real de 7.5 metros de altura que encargamos, que recogimos en un pueblito cerca y que pusimos dentro del bus, dándonos cuenta, con mucha sorpresa, que cada uno pesaba entre 250 y 300 Kilos. Trece troncos de 250 kilos, ¿no será eso mala suerte? Para moverlos la primera vez se necesitó un tractor y 8 personas. Cuando en el terreno los descargamos, quedamos todos estupefactos, preguntándonos cómo iba a ser posible construir con estos horcones un techo recíproco, sostenido por sí mismo. Además, antes de las preguntas logísticas sobre cómo desplazarlos, subirlos, ubicarlos y que se sostuvieran por sí mismos era necesario quitarles toda la corteza y luego llevarlos al tanque de curado, dejándolos allí por mínimo 5 días.

Empezamos por pulirlos, conseguimos una máquina y por turnos pasamos los discos sobre el cascarón que soltaba un polvo imposible de evitar. Haciendo gala de nuestro equipamiento técnico e indumentaria de trabajo, nos poníamos unas gafas de sol, un pañuelo como mascarilla y preferiblemente hacíamos el trabajo en vestido de baño. La sesión de pulido se extendió casi por dos semanas; ese tiempo nos permitió dilatar lo más que se pudo el movilizar los troncos al tanque de curado, que por suerte, un vecino lo tiene en su propiedad. Es literalmente cerca, si solo se va a saludar.

 

En este punto fue cuando descubrimos que podíamos arrastrarlos entre 4 o 5 personas, con cuerdas y barras. Se construyó una estructura más bien simple, en el platón de la camioneta y desde allí se ataban 3 horcones de una de sus puntas mientras las otra se arrastraba en el suelo. Así, en dos minutos, se remolcaban los troncos al terreno del vecino y allí, con 4 personas más, los levantábamos y los soltábamos en el tanque de ácido bórico, uno de los insecticidas menos dañinos que hay, penetra en la madera y evita el ingreso de cualquier tipo de termita o comején.

El curado de la Palma Real, pues en el tanque solo cabían entre 3 y 4 troncos, se extendió por un poco más de dos semanas; además tuvimos un par de anécdotas, una en la que la camioneta se quedó sin fuerza y fue necesario dejar un tronco en el camino para volver por él después. Otra, cuando se rompió la estructura en mitad del camino y los troncos se quedaron atrás mientras el pick up siguió como si nada hacia adelante. Todo tuvo sentido cuando nos dimos cuenta de un dato curioso: 13 es un número sagrado en la cultura azteca, tiene que ver con los ciclos y los periodos, por ejemplo, el calendario lunar son 13 meses de 28 días y cada estación tiene 91 días, que es también un múltiple de 13. No es mala suerte, solo el ciclo de la fuerza.

THE HEROES OF THE LOGS

This is the story of our encounter with the 13, 7.5-meter-high palm logs that we ordered and collected in a small town nearby and that we put inside the bus, realizing, with much surprise, that each one weighed between 250 and 300 Kilos. Thirteen 250-kilo logs… isn’t that bad luck? To move them the first time we needed a tractor and 8 people. When we unloaded them on the ground, we were all stupefied, wondering how it would be possible to build with these “things” a reciprocal and self-sustained roof. In addition, besides the logistical questions on how to move, raise, locate and support them it was necessary to remove all the bark and then take them to the curing tank, leaving them there for at least 5 days.

We started by polishing them with an heavy machine that passed the discs over the shell and that released a powder that was impossible to avoid. Showing off our technical equipment and work clothes, we would put on sunglasses, a scarf as a mask and preferably we would do the work in a bathing suit. The polishing session lasted almost two weeks; That time allowed us to delay moving the logs to the curing tank as much as possible, which luckily a neighbor has on his property. It is literally close… if you are just going to say hi!

 

 

At this point we discovered that we could drag them between 4 or 5 people, with ropes and bars. A rather simple structure was built on the truck, and from there 3 tines were tied from one end while the other crawled on the ground. In two minutes, the logs were towed to the neighbor’s land and there, with 4 more people, we would lift them and drop them in the boric acid tank, one of the least harmful insecticides that exists, able to penetrates the wood and prevents it to any type of termite .

The curing of the logs, since only 3 to 4 logs could fit in the tank, lasted a little more than two weeks; we also had a couple of anecdotes, one in which the truck ran out of power and it was necessary to leave a log on the road and return for it later. Another one happened when the structure of the 4×4 broke in the middle of the road and the logs were left behind while the pick-up continued as nothing happened. It all made sense when we realized a curious fact: 13 is a sacred number in the Aztec culture, it has to do with cycles and periods, for example, the lunar calendar is 13 months of 28 days and each season has 91 days, which is also a multiple of 13. In the end it was not bad luck, just the cycle of force!

HASTA LA ULTIMA LLANTA

Las llantas son nuestro tema preferido, es alrededor de ellas que nuestra vida gira aquí en Mazunte. La cara linda de construir con neumáticos es que nos hace sentir bien; modestia aparte, nos da un sentimiento inigualable de altruismo: podemos hacer gala de un mensaje ecológico. Una rueda dura extinguiéndose cientos de años; la otra opción es quemarlas para hacer cemento, pero eso amplía los gases que deterioran la capa de ozono. Es por eso que haber rellenado casi 500 llantas nos llena de cierto orgullo. Pero no queremos alardear, así que les contaremos más sobre la experiencia de bio – construir con neumáticos, sobre todo para motivarlos.

Se necesitan tres cosas básicas: llantas, cartón y tierra. En ocasiones se pueden rellenar también con basura, sin embargo, el uso de tierra es ineludible. Como herramientas usamos pala y marro: imaginen un martillo gigante. Recolectar las llantas es algo de lo más emocionante: nos fuimos en el 4 x 4 y en el bus de Stephan hacia el basurero. Tienen que ver cómo conduce este hombre, ¡¡Es nuestro conductor elegido!! Recorrimos 3 basureros, el de Huatulco, el de Puerto Escondido y el de Pochutla. Lugares también inolvidables, manadas de zopilotes revoloteando en la basura revuelta y perros con la piel pegada en las costillas. Lo que más odiábamos era olvidar los guantes. También recogimos llantas en las vulcanizadoras que aparecen de vez en cuando en las carreteras: cuando los dueños están de buen humor las dan gratis, pero a veces quieren mejorar su economía y las venden a 10 o 15 pesos. Ya olvidamos cuantas expediciones se hicieron en busca del codiciado material.

El cartón se recogía en las tiendas de Mazunte de forma casi permanente. Por ejemplo si salíamos de la Mezcalería a las 3 de la mañana un sábado y en el camino encontrábamos cartón: había que llevarlo. La tierra tuvimos que comprarla. Poníamos cartón al fondo de la llanta y comenzábamos a rellenar con palas y palas y palas de tierra. Cuando ya no le cabía más, tomábamos el martillo gigante y golpeabamos la tierra para abrir más espacio y poner más tierra y más palas. Así hasta que no le cupiera un grano más, hasta que pareciera que la llanta fuera a reventar. Muchas veces la tierra no estaba cerca de donde teníamos que colocar las llantas, así que traer tierra en cubetas y carretilla nos servía para amenizar más la mañana. Además es imposible de olvidar que todas estas actividades se hicieron a 33 grados centígrados.

De esta manera, una por una, se fueron llenando las tantas llantas de nuestra primera construcción aquí en Mazunte. Cada llanta fue puesta, revisando cada centímetro en relación a las otras, cada una fue nivelada. El sudor después de tanto, nos dejó ver el resultado. Muchos pusimos las manos aquí, fundadores, colaboradores, amigos, vecinos, voluntarios. A ellos y ellas, les damos ahora y para siempre un infinito gracias.

TILL THE LAST TIRE

Tires are our favorite subject. It is around them that our life developed here in Mazunte. The good thing of building with tires is that it makes us feel good; modesty aside, it gives us an unrivaled feeling of altruism: we can give an ecological message. A tire lasts for hundreds of years; the other option you have is to burn them to make cement, but that would expand the gases that damage the ozone layer. This is why having filled almost 500 tires gives us with a certain pride. But we don’t want to brag, so we’ll tell you more about the bio-building experience with tires, especially to motivate you to do the same.

Three basic things are needed: tires, cardboard, and dirt. Sometimes you can also fill them with garbage, however, the use of dirt is unavoidable. As tools we use shovel and clay: imagine a giant hammer. Collecting the tires is some of the most exciting thing – we drove with the 4×4 and Stephan’s bus to the dumpster. You have to see how this man drives: he’s our favourite driver !! We visited 3 garbage dumps, the one in Huatulco, the one in Puerto Escondido and the one in Pochutla. Also unforgettable places, herds of buzzards hovering in the messy garbage and dogs with their skin stuck to their ribs. You can imagine that what we hated the most was forgetting our gloves. We also collected tires from the vulcanizers that appear occasionally on the road: when the owners are in a good mood they give them for free, but sometimes they want to improve their economy and they sell them for 10 or 15 pesos. We already forgot how many expeditions were made in search of this coveted material.

The cardboards were collected in Mazunte stores almost permanently. For example, if we left the Mezcalería at 3 in the morning on a Saturday and found cardboard on the way: we had to take it. The dirt we had to buy it. We put cardboard at the bottom of the tire and began to fill it with dirt. When it didn’t fit anymore, we would take the giant hammer and hit the dirt to put more and more dirt until it seemed that the tire was going to blow up. Many times the dirt was not close to where we had to put the tires, so bringing dirt in buckets and wheelbarrow helped us to wake up in the morning. It is also impossible to forget that all these activities were done at 33 degrees Celsius: it was incredibly hot.

In this way, one by one, the many tires of our first construction were filled here in Mazunte. Each tire was precisely checked every, each one was leveled. The sweat after so much, let us see the result. Many people put their hands in this project: founders, collaborators, friends, neighbors, volunteers. To them, we give now and forever an infinite thanks.

First steps…

This week we brought the things that were in our car in Laura and Frank’s house. The Shaman, that’s the name of Stephan’s truck, is without battery and since it has been there for almost eight months, with all the fret over, during the entire rainy season, we found it half buried in the earth and it looked pretty abandoned and full of insects. Although we have to thank him that he sheltered most of our things. A neighbor, Agatha, left us her truck and without thinking twice, we loaded all the handmade furniture down here. We installed the table and the benches, which thanks to the varnish of three years ago, still manage to resist the climatic events of this magical town.

 

David began the installation of the dining room, which consisted in opening holes in the ground and stabilize the legs. We fixed the table of the kitchen.

 

The dishwasher is a tank with an opening in the center that we connected with a plastic tube that leads the water to another jar and the water that is collected we recycle it and we use it for the plants. The stove, with a big surprise, worked. We picked up the gas tank from the neighbor and we cooked two or three days outdoors. We washed all the dishes and David placed the dry dishes and…. That’s it! In the end we had a kitchen: rustic, almost wild, but promising. We also find a refrigerator and this gives it a special touch, because in this heat, conserving and cooling are part of our basic needs.

 

We also built a box for composting. We had made some attempts before without a big result, but we believe that this will be successful. We did it where the chicken coop was once, very close to the bathroom, this place was chosen to take advantage of the shade provided by the shelter. We made a cube with pallets and once the bucket was assembled, we placed a floor of branches that will help to create ventilation, then a kind of bed with grass and dry leaves that will help water filtration. On the top of these layers is placed the organic that we produce that rises according to our food tastes and our presence of people. On top of the organic residues, a layer of leaves is placed and then we must put water so that the mixture remains moist, creating an optimum environment for decomposition. We hope very soon to see emerge from this waste ecosystem, the famous microbial broth.

 

To conclude, or rather to provoke, we began to dialogue with the Mazunte school, about the possibility of holding a two-month theater and puppet workshop with one of its courses. The school, called Christopher Columbus, before in the city center of the village, moved to the top of the mountain, which makes the road a real journey. The teacher made a meeting with the fifth grade parents, taking advantage of the fact that they do not have an assigned teacher yet. To our surprise we were not greeted with applause, as every actor’s good ego requires. What they wanted was the resolution of the situation of their children’s teacher and in this context our workshop seemed to them that they would rather take time away from the public school. We, between disillusioned and provoked, defend that art will never, not even closely, remove the education of their children, but rather it will enhance the learning processes of the students, that when we arrived at school they are so interested in us, that most of them stand up to look out from the window and smile while on one side you can see the sea. In any case, it was our second attempt to get closer to the community of Mazunte. Losing is winning a little bit and as very well teaches the compost, sometimes the best comes after the decomposition.

Primeros pasos…

Esta semana trajimos las cosas de arriba, de casa de Frank. El Shaman, que así se llama la camioneta de Stephan, está sin batería y como lleva casi ocho meses allí, con todo el trasteo encima, el peso de toda la temporada de lluvia, más el de los insectos, estaba enterrada en la tierra y lucía bastante abandonada. Aunque hay que agradecerle que resguardó la mayoría de las cosas. Una vecina, Agatha, nos dejó su camioneta y sin pensarlo dos veces, cargamos todas los muebles hechos a mano hasta acá. Instalamos la mesa y los bancos, los cuales gracias al barniz de hace tres años, aún logran resistir los eventos climáticos del pueblo mágico.

David inició la instalación del comedor, que consiste en abrir hoyos en la tierra y hundir las patas, para luego rellenar y dar una verdadera estabilidad. La cocina consta de un mesón que venía maltrecho y que repusimos con algunos clavos.

El lavaplatos es un tinajo con una abertura en el centro que conectamos con un tubo de plástico que conduce el agua hasta otra tinaja igual y el agua que se recoge la usamos para las plantas. La estufa, para nuestra sorpresa, funcionó. Recogimos la pipeta del gas donde la vecina y llevamos dos o tres días cocinando al aire libre. Lavamos todos los trastes y de nuevo David, colocó el seca platos y al final nos quedó una cocina, rústica, casi salvaje, pero prometedora. Además encontramos un refrigerador y este le da un toque especial, porque en este calor conservar y enfriar son parte de nuestras necesidades básicas.

También construimos una caja para el compostaje, antes habíamos hecho algunos intentos pero creemos que este llegará a buen término. Lo hicimos donde alguna vez fue el gallinero, muy cerca al baño que tenemos. Hicimos un cubo con estivas o tarimas, todas sus puntas agarradas con clavos. Se escogió este lugar para aprovechar la sombra que da esa suerte de enramada, ya armado el cubo, colocamos un piso de ramas que ayudarán a crear ventilación, luego una especie de cama con pasto y hojas secas que ayudarán a la filtración de agua y también a la ventilación. Ya encima de estas capas se coloca el orgánico que producimos que asciende según nuestros gustos alimenticios y nuestra presencia de gente. Encima de los residuos orgánicos se coloca una capa de hojas y después se debe regar con un poco de agua para que la mezcla se conserve húmeda creando un ambiente óptimo para la descomposición. Esperamos muy pronto ver surgir de este ecosistema del residuo, el famoso  caldo microbiano.

Para concluir, o más bien para provocar, empezamos a dialogar con la escuela de Mazunte, la posibilidad de realizar un taller de teatro y marionetas de dos meses con alguno de sus cursos. La escuela, llamada Cristóbal Colón, se movió a lo alto de la montaña, lo cual hace que el camino sea un verdadero viaje. El director convocó a los padres de quinto grado, aprovechando que no tienen aún un maestro asignado. Para nuestra sorpresa no fuimos recibidos con aplausos, como todo buen ego de actor requiere. Ellas lo que querían era que se solucionara la situación del maestro de sus hijos y así, nuestros talleres les parecieron que más bien quitarían tiempo al completo pensum de la escuela pública.  Nosotros, entre desilusionados y provocados, defendimos que el arte en ningún momento va a quitar sino más bien  a potenciar los procesos de aprendizaje de los muchachos, que cuando uno llega a la escuela están tan interesados en el contenido que la mayoría se pone de pie a mirar por la ventana y a sonreír mientras a un costado se puede ver el mar, porque esto sí que es un contenido. En todo caso era nuestro segundo intento de acercarnos a la comunidad de Mazunte. Perder es ganar un poco y como muy bien enseña el compost, a veces lo mejor llega después de la descomposición.

Arriving in Mazunte

We arrived in Mazunte five days ago. We walked to our field and we arrived just before it was completely dark. Julia, Stephan and David had arrived a couple of hours earlier with the Party Bus, which Stephan bought in the United States and brought here with Julia. David, from Hungary but living in CDMX, met them in Acapulco and from there the three of them went down to Mazunte.

In the middle of the night, almost groping and not without help, we spread our tents half-shooing the dried leaves and branches. We went to the city to eat and get drunk because we didn’t see each other since a long time, but we ate little and drank almost nothing, due to the fatigue of the long trips.

The land where we want to build the theater and that we bought a few years ago, is very clean and the work that Julia and Stephan did a year ago has paid off, as the plants have grown and look very green: papaya, coconut, tangerine, passion fruit and others are now shining. In our absence Maximiliano kept the land clean and Nicolás, our neighbor, watered the plants.

As usual, we take a week to re-install everything that allows us an almost normal daily life. However, we have all our stuff in the car at our friends Laura and Frank’s house and the rain almost buried it. The kitchen has only the refrigerator, but the table, the shelf , the stove and other essential things are still in the car, waiting for our motivation to go up and bring everything on foot, which will be very exhausting. Plus today is Sunday, so we deserve a break.

What we did was to recover the dry bath and the shower, that between rains, sun and termites did not look suitable to the needs, we had even to cover it more because the neighbors now are living next to us and we did not want them to find out what we do in our special place. Although in my opinion, they know it. We also installed David’s German tent, tensing it in such a way as to use it as protection for when we are cooking there. Stephan placed the electricity, borrowing it from the neighbor who agreed willingly.

We have also talked about how to organize ourselves, which is not so easy, especially because it is about self-organizing, setting rules, seeing how we are going to organize the whole eco-theater construction process, which has a thorough world of actions that only now I begin to discover. We are a theater group, in a country that is not our own and in a very special place like Mazunte.

Llegamos hace cinco dias a Mazunte. Caminamos hasta el terreno y llegamos justo antes de que se oscureciera en totalidad. Julia, Stephan y David habían llegaron un par de horas antes en el Party Bus, que Stephan compró en los Estados Unidos y que trajo desde allí acompañado por Julia. David, de Hungría pero que vive en CDMX, les salió al encuentro en Acapulco y desde allí bajaron los tres hasta Mazunte.

En medio de la noche, casi a tientas y no sin ayuda, extendí mi carpa espantando a medias las hojas secas y las ramas. Fuimos a comer y a emborracharnos ya que hace mucho tiempo no nos veíamos, sin embargo comimos poco y bebimos casi nada, pero se lo atribuyo al cansancio de los largos recorridos.

El terreno donde queremos construir el teatro y que compramos hace algunos años, está muy despejado y el trabajo que hicieron Julia y Stephan hace un año ha dado sus frutos, ya que las plantas han crecido y lucen muy verdes: papaya, coco, mandarina, maracuyá y otras esbozan una verja muy fértil. En nuestra ausencia Maximiliano mantuvo el terreno limpio y Nicolás, nuestro vecino, cuidó y regó las plantas.

Como acostumbramos, nos tomamos una semana para volver a instalar todo aquello que nos permite una vida cotidiana casi normal. Sin embargo, como tenemos todas nuestras cosas en el platón del coche arriba en casa de nuestros amigos Laura y Frank y la lluvia casi lo enterró, este es el momento en que la cocina tiene el refrigerador (únicamente), pero la mesa, el estante, la estufa y otras cosas esenciales siguen arriba, esperando nuestra decisión, la cual evadimos, de subir y traer todo a pie, lo cual sería muy agotador. Y hoy es domingo, así que nos merecemos un descanso.

Lo que sí hicimos fue recuperar el baño seco y la ducha, que entre lluvias, sol y termitas no lucía apto a las necesidades, debimos incluso cubrirlo más porque los vecinos ahora sí son verdaderos  y no queríamos que ellos se enteraran de cuando estamos allí. Aunque según mi parecer, ellos lo saben. También instalamos la carpa alemana de David, tensándola de tal modo que sirviera de protección para cuando estemos cocinando allí. Stephan colocó la electricidad, tomándola en préstamo del vecino que accedió de buen grado.

También hemos hablado sobre cómo organizarnos, lo cual no es tan fácil, sobre todo porque se trata de auto-organizarnos, ponernos reglas, ver cómo vamos a organizar todo el proceso de construcción del eco – teatro, lo cual tiene detrás un minucioso mundo de acciones que hasta ahora empiezo a descubrir. Somos un grupo de teatro, en un país que no es el nuestro propio y en un lugar muy especial como lo es Mazunte.