TOP SECRET PROJECT

¿Recuerdan el dibujo que queda en la manzana cuando se le da el primer mordisco? Pues bien, es justo ese bocado de tierra que el mar se ha devorado al que se le llama Playa La Boquilla. Para llegar hay que salir de las ciudades, las autopistas, los pueblos y luego, ponerse de cara a la montaña. De repente, desde los espacios que se abren gracias a las curvas del camino sentimos que de vez en cuando la playa nos espía. En el último impulso de una empinada de piedras redondas, por entre las ramas de árboles bajos y delgados, se ve el mar, las rocas y una luna creciente acostada sobre el mar: es la playa diminuta.

A dos minutos de la playa, y hace 3 años, como un batallón de hormigas que trastean hojas en la madrugada, en medio de ese silencio y esa lejanía, Itínera comenzó, de nuevo, a mover llantas y llantas; las trajo desde todos los lugares donde fue posible traerlas; con ellas elevó un muro de contención de 50 metros de largo y  6  metros en su punto más alto. Era necesario hacer un muro porque el terreno es muy inclinado. Entre las negociaciones con la Agencia de Arroyo Cruz y las necesidades del terreno, se decidió que había que abrir un par de metros el camino, casi en línea recta, lo que causó que se cortara un pedazo de la montaña, haciendo obligatorio la construcción del imponente muro.

Hace dos años, en cabeza de Julia y Stephan, se contrataron trabajadores de la zona y se continuaron las terrazas suficientes para poder construir, iniciadas el año anterior. Luego se construyó una palapa volada, de dos pisos, de 12 metros de largo y 6 metros de ancho. Se colaron castillos que  alcanzan los 9 metros de alto y casi 30 centímetros de radio. Así, entre los árboles, buscando en la altura la vista del mar, se elevaron los dos pisos principales de la Residencia Artística. El primer piso, diseñado para la cocina y el segundo para darle al cuerpo, al movimiento y al teatro un espacio de creación y exploración.

TOP SECRET PROJECT

 

 

¿Do you remember the shape that remains on the apple when you take the first bite? Well, it is just that piece of land that the sea has devoured and that is called PLAYA LA BOQUILLA. To get there, you have to leave the cities, the highways, the towns, and then face the mountains. Suddenly, from the spaces that open up in the curves of the road, you feel that the beach spies on you. In the last impulse of a steep slope of round stones, through the branches of low and thin trees, you can see the sea, the rocks and a crescent moon: it’s this tiny beach.

 

Working like an ants battalion, moving leaves at dawn, into the silence and distance, three years ago Itínera began to move tires; we brought them from all the places where it was possible to bring them; and with them, we raised a retaining wall 50 meters long and 6 meters high at its highest point. It was necessary to make a wall because the land is very steep. After some negotiations with  Arroyo Cruz Agency, it was decided that the road had to be opened a couple of meters in a straight line, which caused the fact that we had to cut a piece of the mountain. The construction wall was indispensable.

Two years ago with Julia and Stephan hired workers from the area and with them they prepared the terrace. Then, two floors were built, 12-meter long and 6-meter width with a traditional Palm roof. The columns reach 9 meters high and almost 30 centimetres in its radius. Thus, between the trees, looking up at the sea view, the two main floors of the Artistic Residence were done. The first floor, designed for the kitchen and the second to give the body, movement and theatre, a place for creation and exploration.

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