LOS HEROES DE LOS TRONCOS

Este es el relato de nuestro encuentro con los 13 troncos de palma real de 7.5 metros de altura que encargamos, que recogimos en un pueblito cerca y que pusimos dentro del bus, dándonos cuenta, con mucha sorpresa, que cada uno pesaba entre 250 y 300 Kilos. Trece troncos de 250 kilos, ¿no será eso mala suerte? Para moverlos la primera vez se necesitó un tractor y 8 personas. Cuando en el terreno los descargamos, quedamos todos estupefactos, preguntándonos cómo iba a ser posible construir con estos horcones un techo recíproco, sostenido por sí mismo. Además, antes de las preguntas logísticas sobre cómo desplazarlos, subirlos, ubicarlos y que se sostuvieran por sí mismos era necesario quitarles toda la corteza y luego llevarlos al tanque de curado, dejándolos allí por mínimo 5 días.

Empezamos por pulirlos, conseguimos una máquina y por turnos pasamos los discos sobre el cascarón que soltaba un polvo imposible de evitar. Haciendo gala de nuestro equipamiento técnico e indumentaria de trabajo, nos poníamos unas gafas de sol, un pañuelo como mascarilla y preferiblemente hacíamos el trabajo en vestido de baño. La sesión de pulido se extendió casi por dos semanas; ese tiempo nos permitió dilatar lo más que se pudo el movilizar los troncos al tanque de curado, que por suerte, un vecino lo tiene en su propiedad. Es literalmente cerca, si solo se va a saludar.

 

En este punto fue cuando descubrimos que podíamos arrastrarlos entre 4 o 5 personas, con cuerdas y barras. Se construyó una estructura más bien simple, en el platón de la camioneta y desde allí se ataban 3 horcones de una de sus puntas mientras las otra se arrastraba en el suelo. Así, en dos minutos, se remolcaban los troncos al terreno del vecino y allí, con 4 personas más, los levantábamos y los soltábamos en el tanque de ácido bórico, uno de los insecticidas menos dañinos que hay, penetra en la madera y evita el ingreso de cualquier tipo de termita o comején.

El curado de la Palma Real, pues en el tanque solo cabían entre 3 y 4 troncos, se extendió por un poco más de dos semanas; además tuvimos un par de anécdotas, una en la que la camioneta se quedó sin fuerza y fue necesario dejar un tronco en el camino para volver por él después. Otra, cuando se rompió la estructura en mitad del camino y los troncos se quedaron atrás mientras el pick up siguió como si nada hacia adelante. Todo tuvo sentido cuando nos dimos cuenta de un dato curioso: 13 es un número sagrado en la cultura azteca, tiene que ver con los ciclos y los periodos, por ejemplo, el calendario lunar son 13 meses de 28 días y cada estación tiene 91 días, que es también un múltiple de 13. No es mala suerte, solo el ciclo de la fuerza.

THE HEROES OF THE LOGS

This is the story of our encounter with the 13, 7.5-meter-high palm logs that we ordered and collected in a small town nearby and that we put inside the bus, realizing, with much surprise, that each one weighed between 250 and 300 Kilos. Thirteen 250-kilo logs... isn't that bad luck? To move them the first time we needed a tractor and 8 people. When we unloaded them on the ground, we were all stupefied, wondering how it would be possible to build with these “things” a reciprocal and self-sustained roof. In addition, besides the logistical questions on how to move, raise, locate and support them it was necessary to remove all the bark and then take them to the curing tank, leaving them there for at least 5 days.

We started by polishing them with an heavy machine that passed the discs over the shell and that released a powder that was impossible to avoid. Showing off our technical equipment and work clothes, we would put on sunglasses, a scarf as a mask and preferably we would do the work in a bathing suit. The polishing session lasted almost two weeks; That time allowed us to delay moving the logs to the curing tank as much as possible, which luckily a neighbor has on his property. It is literally close... if you are just going to say hi!

 

 

At this point we discovered that we could drag them between 4 or 5 people, with ropes and bars. A rather simple structure was built on the truck, and from there 3 tines were tied from one end while the other crawled on the ground. In two minutes, the logs were towed to the neighbor's land and there, with 4 more people, we would lift them and drop them in the boric acid tank, one of the least harmful insecticides that exists, able to penetrates the wood and prevents it to any type of termite .

The curing of the logs, since only 3 to 4 logs could fit in the tank, lasted a little more than two weeks; we also had a couple of anecdotes, one in which the truck ran out of power and it was necessary to leave a log on the road and return for it later. Another one happened when the structure of the 4x4 broke in the middle of the road and the logs were left behind while the pick-up continued as nothing happened. It all made sense when we realized a curious fact: 13 is a sacred number in the Aztec culture, it has to do with cycles and periods, for example, the lunar calendar is 13 months of 28 days and each season has 91 days, which is also a multiple of 13. In the end it was not bad luck, just the cycle of force!

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Comentarios: 1
  • #1

    Milli (miércoles, 15 julio 2020 14:56)

    Bellissima storia. Unica!